Chinches, reclutas y ciudadanos
Starship Troopers, o "Brigadas del Espacio" como se conoce aquí en España el libro es una obra apasionante del escritor de de Ciencia Ficción, Robert A. Heinlein, considerado junto a otros grandes como Asimov o Clarke como uno de los genios del género.
Starship Troopers, premiado con un premio Hugo a mejor novela en 1960, ha pasado sin embargo prácticamente desconocido en el panorama nacional y, como acostumbra en estos casos, todo acercamiento a la historia se relaciona directamente con la película dirigida por Paul Verhoeven en 1997 con el mismo nombre. Un film con más críticos que seguidores que, sin embargo, a mi me encantó cuando lo visioné por primera vez y me hizo adquirir el libro en el futuro.
Algo similar ocurre con la historia que nos cuenta Heinlein en Starship Troopers. En líneas generales su relato recibe más menciones negativas que positivas orientadas todas hacia el plano político y social, y es que uno de los grandes puntos fuertes de la novela (al igual que de la propia película) es el extraño posicionamiento del autor frente al concepto tan polémico del militarismo y las grandes sociedades totalitaristas. Pero empecemos con el argumento antes de abordar el eje central de la crítica que aquí se presenta:
En un futuro hipotético que ronda el año 5000 según las estimaciones que se realizan en la novela, John "Johnnie" Rico es un joven que decide alistarse en el ejército por propia voluntad. Según las leyes estatales el participar durante al menos 2 años en cualquier brigada del ejército profesional (cuyo alistamiento no es obligatorio) otorga a cualquier ciudadano del planeta Tierra el rango de "Ciudadano", con todos los beneficios que ésto incluye: honores, derecho a voto, etc.

